Catalina Álvarez

Originalmente mi profesión y título es de comunicadora audiovisual, y fue durante el periodo de estudio en la universidad, que viví mi primer acercamiento a las terapias complementarias a través de un electivo que, en ese entonces creí que era azar, pues era de los pocos que quedaban disponibles. No entendía nada, me sorprendía todo y me intrigaba aún más su alcance y efectividad, pues me parecía asombroso, meditábamos, hablábamos de geometría sagrada, mi profesora utilizaba péndulo, imanes y esencias florales. Me encantaba y no sabía el nombre de ninguna de las cosas que ella hacía. 

Ya en el mundo laboral, viviendo mis propios conflictos del día a día y arrastrando conflictos de mi niñez y adolescencia, recurrí por recomendación a algunas terapias complementarias para sanarme, pues sentía que lo tradicional no estaba logrando su cometido.

En ese momento, comencé a comprender nuestro funcionamiento a nivel energético, la presencia del inconsciente, la importancia de las creencias, el cuerpo y células expresándose por sí mismas y guardando memorias. Inspirada, comencé a tomar cursos de diversa índole, como reiki, biomagnetismo, entre otras, y poco a poco fui dándome cuenta que en algún punto, lo emocional siempre estaba vinculado a todo lo que les ocurría a los pacientes que venían a verme, sentía que aún había una pieza que me faltaba. 

Continué mi camino formándome en constelaciones familiares, y fue en ese ambiente que me hicieron saber de la descodificación biológica. Nunca había oído de ella, pero un presentimiento de que estaba en el camino correcto me motivó a emprender el viaje de 3 años de formación, sin saber que daría un cambio radical a mi vida y, como pocas veces he hecho, me lancé a vivirlo completa y apasionadamente. 

Fue un proceso que hizo abrir mi mente y consciencia, yo creía ya comprender a cabalidad la enfermedad y los síntomas, pero la biodescodificación hizo que se cayeran creencias arcaicas que poseía. Hizo que pudiera ver en mi misma mis luces y sombras como ninguna otra terapia había hecho y logró que pudiera liberar desde lo más profundo, heridas que había llevado toda mi vida sin poder cerrar.

Fue un proceso teórico-práctico en cuanto a conocimiento y aprendizaje de cómo ser terapeuta, pero, sobre todo, fue un proceso de sanación y autoconocimiento profundo. Actualmente me encuentro agradecida de la vida y los caminos que me llevaron a esta terapia, que me permitió sanar y crecer como persona, y desde ese lugar ahora poder acompañar a otros como psico-bio-terapeuta en su propio proceso.

“Cuando sea tiempo de hacer un cambio, el universo te pondrá en una situación tan incómoda que no te quedará otra elección más que salirte de donde estás. Cuando no estés feliz en una situación, no te quedes en una fase de negación tratando de hacer que todo funcione. El mundo tiene mejores planes para ti, solo tienes que confiar en el proceso y hacer tu parte para alinearte con las cosas que realmente quieres. El resto solo será historia.”

Anónimo