Macarena Segovia Reygadas

Desde mi infancia me he sentido en búsqueda “de algo”, algo así como un sentido más profundo de la vida, de yo misma, de nuestra sociedad.

Estudié psicología en la Universidad Católica pensando que esas respuestas estaban en la academia. Estudié el cerebro y busqué en la neurociencia un método para mapear las emociones y conductas. Trabajé en evaluaciones cognitivas en CEDETi UC, fui ayudante de investigación y de cátedra. Me interesé en la ayuda social y el sistema público buscando ser un aporte a otros, incluso trabajé en el Hospital Sótero del Rio en primeros auxilios psicológicos en conjunto con Facultad de Medicina UC. Atendí diversos alumnos en la Universidad Mayor y otros Centros Médicos. En fin…busqué una forma de hacer terapia y concebir la vida, sin encontrar algo que me llenara completamente.

No fue distinto, hasta que decidí adentrarme a las profundidades de mi misma, y eso cambió todo. Desde mi entorno y familia, ya estaba relacionada con lo espiritual, la salud natural y las terapias complementarias. Y por medio de ellos, me conecté más en el sufismo, el eneagrama, la cosmología mapuche, el ego, lo transpersonal y por sobre todo me encontré con mi niña interna y sus miedos, que me abrieron a pensar más amplio y sentir que ya había encontrado ese lugar donde quería estar.
Es así, que decidí estudiar un Postítulo en Psicoterapia Transpersonal en el Instituto de Expansión de la Consciencia. Es ahí donde pude ver una forma distinta de concebir el sentido de la vida, y de hacer terapia, puedo comprender que somos responsables de nuestras dolencias. Puedo ver que desde esta mirada se profundiza en el mundo interior, y uno puede ir aceptando y conectándose con lo que hay más allá del condicionamiento social y personal que hemos tenido. Encontré un espacio en que la persona puede ser capaz de darse plena cuenta de sus conductas y así tomar decisiones para sanarse, un espacio en que el vínculo desde el amor es lo sanativo. De hecho, en carne propia, he ido aceptando siguiendo este modelo e integrando mis propios dolores, mis patrones y deseos, e ir adquiriendo una salud integral que me deja más plena y libre.