Extracto de Duraznos y Ciruelas Destruye Células Cancerígenas

Duraznos, Ciruelas y cáncerCientíficos en College Station, Estados Unidos, logran destruir agresivas células de cáncer de mama en un experimento de laboratorio realizado por el Texas Agrilife Research, utilizando únicamente como tratamiento, extractos de ciruela y durazno. Estos extractos, a diferencia de la quimioterapia,  eliminarían las células dañinas dejando aquellas saludables completamente intactas.

Los prometedores resultados de este experimento fueron publicados en el Journal of Agriculture and Food Chemistry, y según los científicos  a cargo de la investigación — el Dr. David Byrne y el Dr. Luis Cisneros-Zevallos– se deben a la acción de los Fenoles, sustancias levemente ácidas asociadas a rasgos como el sabor, aroma y color, presentes en una gran variedad de frutas.

“Fue un efecto diferencial, que es lo que buscas, dado que  el actual tratamiento del cáncer por medio de la quimioterapia destruye todas las células, lo cual es muy duro para el cuerpo” señala el Dr. Byrne, quien junto al Dr. Cisneros-Zevallos descubrió con anterioridad que las cantidades de antioxidantes y fitonutrientes presentes en las ciruelas igualaban o excedían las del arándano, considerado superior a otras frutas en esta categoría.

El equipo procedió a utilizar extractos de dos variedades comerciales de estas frutas, el durazno Rich Lady y la ciruela  Black Splendor, logrando a través de ellas constatar los efectos de dos fenoles específicos,  el ácido clorogénico y el neoclorogénico en la destrucción de las células cancerígenas sin afectar aquellas saludables. La administración de estos extractos en animales probó  ser igualmente efectiva en la prevención del crecimiento de estas.

“Esto es tremendamente atractivo desde el punto de vista de que constituye una alternativa al típico tratamiento con quimioterapia que destruye células cancérigenas y saludables por igual” agrega Byrne, motivo por el cual los estudios proseguirían orientados a descubrir posibles aplicaciones en el cultivo de estos frutos y de su acción en otros tipos de cáncer.

El trabajo que documenta los beneficios a la salud de estas frutas ha sido respaldado por el Vegetable and Fruit Improvement Center en la Texas A&M University, por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos y por el California Tree Fruit Agreement.

Fuentes:

Terapia Hortícola: Sanando con las Manos en la Tierra

terapia_hortícola“Para olvidarme de ti voy a cultivar la tierra, en ella espero encontrar remedio para mis penas”.

Violeta Parra lo sabía. En los versos de su canción “La jardinera” encontramos un testimonio personal e íntimo de un fenómeno que trasciende la metafora poética y que hoy por hoy es avalado por  hospitales a través del mundo: el efecto curativo del trabajo con las plantas.

Una serie de investigaciones realizadas en las últimas decadas señalan el enorme potencial que encierran las actividades relacionadas con el cultivo y el cuidado de las plantas, especialmente en pacientes con discapacidades físicas y mentales. Tres siglos atrás el doctor Benjamin Rush (1746-1813), conocido como el padre de la psiquiatría americana, ya aseveraba que “excavar la tierra con las manos tiene un efecto curativo en los enfermos mentales” y desde los años cincuenta que este tipo de terapia se enseña en Universidades en Estados Unidos. Además de esto, la terapia hortícola es utilizada en centros psiquiátricos y de rehabilitación en el mundo entero debido a la efectividad con que ayuda a pacientes con enfermedades graves a recuperar su independencia, sus habilidades manuales y su calidad de vida.  Se afirma además que “las personas con problemas de comunicación aprenden a expresar sus sentimientos y a entablar relaciones” mediante el intercambio de  trucos y elementos de cultivo.

Por otra parte, aquellos que gustan de la jardinería o quienes han sentido el relajo de un acto tan simple como regar el pasto,  habrán podido comprobar que existe un efecto sanador en la entrega y el cuidado de las plantas. En muchos monasterios budistas por ejemplo, el trabajo en la huerta constituye parte de la diciplina de meditación diaria y se realiza como un ejercicio de contemplación activa. Cuidando el jardín se establece un vínculo afectivo y vibratorio, a través de actos y de palabras , beneficioso tanto para las personas como para la plantas (comprobado es el hecho de que estas crecen mejor cuando se les habla con cariño o se les estimula de forma armónica).

De la flor de la amapola seré su mejor amiga, la pondré bajo la almohada para dormirme tranquila. Cogollo de toronjil, cuando me aumentan las penas, las flores de mi jardín han de ser mis enfermeras. Y si acaso yo me ausento antes que tú te arrepientas heredarás estas flores, ven a curarte con ellas“.

Violeta Parra lo sabía.

Fuente: suplemento de salud de ElMundo.es
Imagen extraída de B. D.’s World en flickr