Fundamentos Científicos de las Medicinas Alternativas, Parte II

 
Si todo lo anterior a muchos les puede parecer osado,  lo más audaz para la época en que el Dr. Gerber escribió su libro, fue su aseveración de que estos cuerpos sutiles además están conformados por ondas o vibraciones más rápidas que la velocidad de la luz, lo que normalmente impide que los podamos percibir con nuestros 5 sentidos .
 
Dichos sentidos sensoriales están diseñados para captar cierto rango my limitado de frecuencia y velocidad de las ondas, y son éstos sentidos los que nos proporcionan una sensación de solidez de la materia que conforma nuestro cuerpo físico. Sin embargo esta supuesta solidez de la materia es aparente, ilusoria o “virtual”, considerando que las partículas atómicas están a grandes distancias unas de otras y que todas ellas exhiben un comportamiento doble: en algunos experimentos se muestran como partículas sólidas y en otros, se comportan como ondas. De esta consideración se deduce que nuestros cuerpos sutiles también podemos considerarlos como reales, concretos y “sólidos”, sólo que por estar conformados por una materia más sutil, no alcanzamos a percibirlos con nuestro sentidos normales.
 
Por cierto que en el año 1988, la aseveración de que podía existir algo más veloz que la luz, constituía una herejía para gran parte de la comunidad científica, que todavía hoy sólo acepta el postulado de Einstein que asevera que tal velocidad de la luz, “c”(de aproximadamente 300.000 kilómetros por segundo) es insuperable.
 
Sin embargo el 20 de Julio del 2000, en la revista de ciencia Nature, se publicó un artículo en que el físico nuclear Lijun Wang, mas dos colegas del Instituto de Investigación de la NEC, en Estados Unidos, dieron a conocer un experimento en que a un micropulso de rayo láser lograron imprimirle un equivalente a 300 veces la velocidad de la luz, dentro de un recipiente con gas de cesio enrarecido.
 
Li Jun Wang, Físico nuclear de la NEC en USA Logró superar la velocidad de la luz en sus experimentos
Ver parte de su trabajo en las páginas:
 
Por otra parte, el 22 de Mayo del mismo año 2000, la revista Physical Review Lettters, publicó el trabajo de los científicos italianos, Daniela Mugnai, Anedio Ranfagni y Rocco Ruggeri, quienes utilizando microondas en el aire lograron imprimirles una velocidad un 25% mayor que la de la luz.
 
A partir de experimentos como estos, queda claro que el dogma de la invencibilidad de la velocidad de la luz ha sido ya recientemente superado. Por ende cobran cada vez un mayor asidero científico las antiguas propuestas de investigadores que como el Dr. Gerber, reconocen la existencia e importancia de estas energías y cuerpos sutiles estructuradas por ondas más veloces que la luz.
 
Es el caso del destacado científico William Tiller, Profesor Emérito del Departmento de Ciencia de los Materiales e Ingeniería de la Universidad de Stanford.
 
Tiller ha explorado el área del desarrollo espiritual y la física de la fenomenología psicoenergética, lo que lo inspiró a escribir más de 80 artículos y varios libros, entre ellos “Ciencia y Transformación Humana: Energías Sutiles, Intencionalidad y Conciencia”. Tiller es además director fundador de la Academia de Parapsicología y Medicina, y del Instituto de Ciencias Noéticas.
 
Ha investigado los nexos existentes entre sus planteamientos y la “Teoría de las Supercuerdas”, respaldada por muchos físicos modernos que creen en la existencia de otras dimensiones de espacio-tiempo invisibles, y que sin embargo son requeridas por los procedimientos de altas matemáticas de esta Teoría. Estos procedimientos matemáticos normalmente anteceden a los descubrimientos de las grandes leyes físicas.
 
Tiller es también colaborador de una prestigiosa agrupación denominada “Sociedad Internacional para el Estudio de las Energías Sutiles y la Medicina Energética” (www.issseem.org) que reúne a más de 1600 académicos de altísimo nivel. De todo lo anterior se deduce que si ya hay un número respetable de científicos que aceptan la existencia de estas energías sutiles, de ondas más rápidas que la luz y de dimensiones paralelas, es cuestión de no mucho tiempo más en que los nuevos avances de la física permitan que el resto de la comunidad científica acepte completamente estos descubrimientos.
 
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