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>> Crisis de Pánico; La mitad del vaso vacío


Problema: Crisis de Pánico
 
Debo reconocer que asumir una enfermedad, cualquiera que sea, es en cierto modo un “acto de valentía” de parte de un paciente… el proceso que se vive entre los primeros síntomas y el desarrollo de ésta, concluye con el reconocimiento de la patología… patología que aflige y que, en ocasiones inhabilita… más aún cuando hablamos de nuestra mente…sí, cuando creemos que la podemos dominar y controlar a nuestro antojo. Esto es lo que me llevó a visitar el Centro Ohani.
 
Después de un año “haciéndome la loca”, tomando algunos tratamientos de iriología (que en su momento me sirvieron de mucho) y pensando en que la solución la tenía en mis manos, comencé a percibir que de “super woman” poco me quedaba. Cada vez me sentía más débil y vulnerable, insegura, angustiada y llena de miedos, pero no tenía intensión de comunicar lo que me pasaba. Sin embargo, a pesar de mis ocultas intensiones, mi cuerpo comenzó a reaccionar a ciertos episodios de mi vida cotidiana, siendo percibidos por mi núcleo más cercano… ya no pude callar más, además ya estaba aburrida y quería sentirme sana… quería ser normal.
 
No fue fácil conversar “mi tema”. Sí, mi tema… o sea mis crisis de pánico. Ni tampoco asumir que no estaba bien mentalmente, entender que en mi cabeza existía un mundo desconocido (que yo no había creado) y que lo habitaban personajes que yo no había escogido. En resumen, sentía que no era feliz, independientemente que lo tenía todo para serlo.
 
En un minuto de desahogo con mi mejor amiga, me recomendó el Centro Ohani conjuntamente con la terapeuta Por todo lo que he comentado y por cómo me sentía antes de encontrarme con Marcia, temas tan conversados como la maternidad, trabajo, independencia (en todos los sentidos) los tenía completamente postergados. No me sentía capaz de sostenerme yo, menos un proyecto que dependiera completamente de mí. Sin embargo, al recordar este episodio no puedo dejar de pensar una de las preguntas que Marcia me hizo ¿Cómo te vez en el futuro?. Mi respuesta fue feliz, casada, con hijos y trabajando. Nada ambicioso.
 
Hoy, a dos meses de la primera cita con “mi terapeuta”, puedo decir que el futuro comienza a hacerse notar: estoy felizmente casada (hace un año y medio), tengo trabajo y espero a mi primer hijo/a… qué más puedo pedir!!!!… conscientemente puedo decir que lo tengo todo… y soy feliz.
 


Publicado por Carmen Paz Arellano Valencia.
 

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